LYDIA GARVÍN: Nueva exposición en Tempo

#EsPLASTILINA Querer ser mármol vis ad liquidum

Tomar un material como la plastilina y hacerla suya, entender un material pueril y maleable, incluso denostado como material de lujo, siendo todo lo contrario. Esta es la obra de Lydia Garvín que presentamos en el club de Esgrima Tempo. Desde el juego de las manos al amasar cual pan de masa madre, el material ha tomado forma y ha irradiado estilos cuasi pétreos, cosa que me fascina, hacer de un material pobre, uno lujoso, como quien de un fósil hace una piedra preciosa.


En Tempo continuamos con nuestra apuesta por la difusíon del arte contemporaneo, y una imagen moderna de la esgrima. No te pierdas la exposicíon #EsPLASTILINA


En esta ocasión tendremos también la oportunidad de participar en un taller presencial con la propia artista donde nos desvelará alguno de sus secretos para trabajar la plastilina y convertirla en una obra pictórica. El taller es apto tanto para adults como para peques. ¡Reserva ya tu plaza que están muy limitadas!


EXPOSICIÓN

Fechas: 24 abril -1 de mayo

Horario: 12-14h.

Inauguración: 24 abril a las 12:30 / 14:00 vermú & vino


TALLERES PRESENCIALES CON LA ARTISTA

Fechas: 31 abril (de 17 a 19h) / 1 de mayo ( de 10 a 12h)

Duración: 2 horas

Precio: 15€ ( incluido material)


Para terminar compartimos unas palabras de la autora sobre el sentido y contenido de la obra que presenta en esta exposición:

«Para hablar de liquidez, hay que dejar de lado el uso económico del término para centrarse en “lo líquido”, como adjetivo para definir a la sociedades actuales y futuras que acuñó Zygmunt Bauman en la Modernidad Líquida. La generación que creció viendo el anuncio de “Be water, my friend” se encuentra con que no siempre el agua golpea en la dirección deseada, pues la liquidez está llegando a sus límites legales, físicos y hasta saludables para nuestra mente.

Desde hace un par de años exploro esta tensión con la plastilina, un elemento maleable que, visualmente, genera la ansiada liquidez, a través de la presión ejercida sobre el material, en un intento imposible de que deje de ser denso, estable y compacto. Esta contradicción, la de la imagen final al estirar la plastilina sobre un papel, y la de la verdadera naturaleza del material, sintetiza bien lo que está ocurriendo en estas sociedades supuestamente líquidas.


El resultado es un paisaje abstracto, potente e incluso preciosista, que evocan los diferentes estados de la tensión superficial de los fluidos, la ebullición o el movimiento; con títulos que hacen referencia a los textos que marcaron el inicio conceptual del proyecto.

Fluir ¿hacia dónde? Para Bauman se trata de una pregunta sin respuesta y que ni si quiera habría que hacer. El movimiento es el propósito, nada más [...] cuando se patina sobre hielo quebradizo, la salvación está en la velocidad. Por tanto debemos seguir moviéndonos y cada vez más deprisa, sin preguntarnos nunca a donde vamos. [...] Desarrollando la imagen de fluidez acabamos topándonos con la turbulencia. A medida que aumenta la velocidad del fluido los modelos clásicos de la dinamice de los líquidos dejan de funcionar y se pasa a un estado llamado turbulencia. La turbulencia es un gran enigma, incluso para los científicos. Es algo desconocido, impredecible e incontrolable. Los últimos libros de Bauman pueden interpretarse como un aviso en este sentido: un aviso de turbulencias sociales y políticas. Y aunque rehúye proponer alguna solución o plan de acción ante el marasmo, sin duda aporta motivos a favor del desmantelamientos de las formas tradicionales y asentadas de intervención y acción.

La fluidez que exponía Bauman no tenía tanto que ver con el estado líquido o gaseoso de las relaciones y sociedades, sino con el movimiento constante y sin miedo al cambio, este fluir se ha degenerado en turbulencia por no saber la dirección del movimiento. Esta reflexión me hace querer ampliar la serie “Querer ser liquido”, compuesta por el momento de 7 obras de diversos tamaños y que guardan más relación con el concepto de turbulencia, e incluir composiciones más ordenadas en cuanto a los colores y las formas, pero sin abandonar la sensación de líquido. Un intento de formar refugio y calmar la turbulencia pero sin salir del agua».


Lydia Garvin 2021




48 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo